EL BAÚL DE LOS DISFRACES

 ¡¡¡A DISFRAZARSE!!!!


En una caja de cartón o en una cesta, mete todo lo que se pueda usar para hacer pequeños juegos de rol. Una vieja peluca de carnaval, una capa, un camisón, un sombrero, un par de gafas de plástico… Cualquier accesorio para disfrazarse será útil. 

Una vez disfrazados, los niños y tú podéis inventar historias en las que interpretar un personaje. ¿Qué mejor juego para un niño que ser el protagonista de su propia historia? Mejor aún, si la historia inventada se refiere a los personajes de la vida cotidiana, puede convertirse en una oportunidad estupenda de imitar a los adultos. 

Tu hijo podrá ser médico, una madre con su bebé, un perro o un gato. De esta manera, mediante la imitación y el juego, el niño aprende comportamientos y reglas sociales (¡y además se lo pasará francamente bien!).

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